¿Cómo transformar un pequeño pueblo en un epicentro de creatividad, cultura e innovación? En esta colaboración con Pueblos Remotos, exploramos el nacimiento y la filosofía de Camarzius Fest, un festival que tiene lugar en Camarzana de Tera (Zamora) y que demuestra que el mundo rural no solo tiene pasado, sino también mucho futuro.
Hablamos con una de las empresas que lo está impulsando, ICÅRUS. Esta firma de transformación digital con alma humanista y creativa, promueve proyectos de impacto en el territorio, para reconectar con nuestras raíces y activar nuevas narrativas optimistas en el medio rural.
Gracias a Carlos Jonay Suárez, cofundador y responsable de estrategia digital en www.pueblosremotos.com por el mimo en la entrevista y por el trabajo que están haciendo desde su empresa Pueblos Remotos.
La entrevista fué algo así…
¿Qué es ICÅRUS y con qué tipo de proyectos trabaja?
ICÅRUS es una empresa de transformación con alma creativa. Nos movemos entre la estrategia, el diseño y la tecnología. Colaboramos con empresas y organizaciones —grandes y pequeñas—, principalmente en proyectos digitales centrados en la experiencia de usuario. Sabemos cómo generar impacto: no nos basta con que algo funcione; debe tener sentido.
¿Es viable llevar iniciativas como ICÅRUS a zonas rurales como Benavente o Camarzana de Tera?
No solo lo vemos viable, lo consideramos urgente. El mundo rural no necesita caridad ni soluciones parche que sirvan para hacer greenwashing. Necesitamos proyectos con visión, que traigan herramientas reales para construir futuro.
En ICÅRUS creemos en la innovación abierta: puede surgir desde cualquier lugar, pero hay que estar presentes y atentos para mezclar esa innovación con la realidad local. Lo rural, si se trabaja con inteligencia y sensibilidad, puede convertirse en el mejor laboratorio para experimentar con modelos de vida más sostenibles, humanos y resilientes.
¿Qué es Camarzius Fest y qué lo hace diferente?
Camarzius Fest es un punto de encuentro entre lo que fuimos, lo que somos y lo que podríamos llegar a ser. Se celebra en Camarzana de Tera, un pequeño pueblo de Zamora con una Villa Romana como protagonista. Llevamos música, charlas sobre inteligencia artificial, emprendimiento, diseño, ética y sostenibilidad.
Lo que lo hace diferente no es el formato, sino la intención: demostrar que lo rural también puede ser sinónimo de vanguardia, reflexión y comunidad.
¿Cómo promovemos la innovación en el mundo rural?
Todo empieza por escuchar y entender el contexto. A partir de ahí, se trata de crear un sistema de relaciones y aprendizajes que permita al territorio avanzar con sus propios recursos.
Somos expertos en innovación, pero esta solo florece cuando confluyen ciertos elementos: motivación, inversión, talento, compromiso, colaboración… La innovación es como una planta sensible; cuando uno de estos elementos falla, se marchita.
Empatizar → Idear → Prototipar → Medir
¿Puede la innovación ayudar a evitar el cierre de negocios tradicionales en el rural?
No sé si soy la persona adecuada para responder. Mi familia tuvo un negocio en el pueblo durante generaciones… y terminó cerrando.
Vivimos en un contexto de sobreinformación. Antes todo era local; ahora lo global lo inunda todo. Vemos casos de éxito ligados a la especulación digital y perdemos de vista el valor humano de los oficios, de los vínculos.
Necesitamos reconectar con lo que fuimos antes de que la tecnología lo condicionara todo. Recuerdo que el día del apagón en el pueblo, la gente salió a la calle, habló, jugó a las cartas, tocó la guitarra… Pero en cuanto volvió la electricidad, volvimos a nuestros dispositivos. Hemos construido nuestra propia trampa.
Jóvenes y rural: ¿cómo hacer que lo vean como una oportunidad?
Primero, hay que reconocer que si los pueblos se vacían, tenemos un problema profundo. No solo se pierde población: se desintegra el tejido social, cierran servicios y se debilita la identidad local.
Debemos mostrar casos reales de jóvenes que se quedan, emprenden e innovan desde lo rural. También garantizar vivienda asequible, conectividad, espacios para expresarse, aprender y crear. Lo más importante es construir una narrativa de futuro: que quedarse no sea un plan B, sino una elección consciente, con sentido y con orgullo.
La juventud quiere aventura, cine, cultura, movimiento. Hoy estamos más conectados que nunca, solo falta ofrecerles un nuevo modelo que puedan valorar.
¿Festivales como Camarzius Fest pueden replicarse en otros pueblos rurales?
Sí, si entendemos que no se trata de copiar y pegar un formato, sino de activar una actitud. Esa es la clave: encender la chispa.
Cada pueblo tiene su identidad, su historia, su energía. Lo importante es crear espacios donde la gente se sienta parte, donde el patrimonio dialogue con el presente, y donde la cultura no sea un adorno, sino una herramienta de transformación.
¿Estás involucrado actualmente en algún proyecto rural?
Sí. Camarzius Fest nació como una forma de devolver al territorio todo lo que me ha dado. De ahí surgió AD-INFINITUM, una asociación sin ánimo de lucro que pretende ser una semilla para conectar cultura, innovación y entretenimiento. Ojalá inspire a otros a sembrar también.
Conclusiones
- La innovación en el rural no solo es posible, es urgente. No se trata de adaptar soluciones urbanas, sino de generar modelos nuevos desde lo local.
- Camarzius Fest es un experimento vivo donde el patrimonio, la música, el diseño y la tecnología se encuentran para demostrar que lo rural también puede ser vanguardia.
- La clave no está en replicar fórmulas, sino en activar actitudes. Cada pueblo tiene su chispa, y el reto está en encenderla.
- Escuchar antes de actuar. La relación con el territorio empieza por comprenderlo desde dentro.
- El relevo generacional y el retorno al pueblo solo serán posibles si somos capaces de ofrecer propuestas con sentido, conectividad, vivienda, cultura… y sobre todo, orgullo de pertenencia.
Camarzius Fest y la asociación AD-INFINITUM son solo el principio. La conversación sobre el futuro del rural está más viva que nunca. Y este es el momento de actuar.